Luego de la suspensión de la semifinal por lluvia el día sábado, el argentino tuvo que jugar dos partidos de más de tres horas el día domingo, los sacó adelante y se consagró por primera vez en su carrera.
Su domingo comenzó ante el checo Vit Kopriva, en un partido que estuvo obligado a remontar y que terminó resolviendo en dos tie-breaks, por 4-6, 7-6 (2) y 7-6 (4), luego de casi cuatro horas de juego.
Apenas tres horas más tarde volvió a la cancha para enfrentar al chileno Alejandro Tabilo en la final, que llegaba mucho más descansado.
En un contexto de desgaste físico acumulado, calor intenso y alta humedad en Río de Janeiro, Etcheverry volvió a reaccionar, dio vuelta el partido tras ceder el primer set y cerró una victoria histórica para su carrera.