Meléndez, un peruano que triunfó en Boca

Meléndez, un peruano que triunfó en Boca

“Siempre he tratado que el fútbol fuese para mí un juego divertido, un permanente recuerdo de la infancia. Así lo empecé a practicar con mis amigos, cuando era nuestro juguete preferido, nuestro entretenimiento, y si la suerte me deparó después la enorme alegría de convertir mi juguete en profesión, no tenía por qué transformarlo en una cosa violenta y destructiva”, esas palabras pertenecen a un sabio del puesto, que es recordado por sus tantas virtudes dentro de una cancha.

Colaboración de Mateo Mastroianni para El Clásico

Un defensor central que supo siempre cómo hacer para destacarse, sin tener la necesidad de utilizar como principal arma, el juego brusco o el simple hecho de dar una patada al contrincante. Si bien no siempre era necesario aplicar el talento, entendió muy bien lo que debía hacerse en cada jugada.  Se trata de Julio Guillermo Meléndez Calderón, nacido un 11 de abril de 1942 en Lima, Perú. Su distinguido 1,85 m de altura y demás eficacias, lo hicieron considerar como uno de los mejores defensores en la historia del fútbol peruano.

Según los datos oficiales de la época, los inicios de su trayectoria fueron cuando comenzó en las juveniles del Centro Iqueño, pasando luego a estar en Defensor Lima, equipo con el que debutó en 1961. Más tarde, pasaría a KDT Nacional.

Recién para 1964, pasó a formar parte del club de sus amores, el famoso Sport Boys, sitio en el cual llegó a formarse y afianzarse completamente como defensor y dar los primeros indicios que sería un verdadero ídolo. El 22 de agosto de 1965, el Real Madrid de España realizó una gira por Sudamérica y el dato llamativo era que llegaba invicto.

Con el conocidísimo Santiago Bernabéu presidiendo la delegación entera, el conjunto Merengue arribaba a la capital peruana, posterior a que venciera por 2-4 a Colo Colo en Santiago de Chile, apenas tres días antes. Como rival de los blancos se designó a un seleccionado peruano, no obstante, no fue el de la Federación Peruana de Fútbol, sino a uno de la APF con los mejores futbolistas del torneo local y bajo la dirección técnica del brasileño Jaime de Almeyda, que para entonces era el entrenador de Alianza lima. La Asociación Peruana de Fútbol (predecesora de la actual ADFP), se tomó muy a pecho el choque ante uno de los equipos más grandes del continente europeo y juntó a los mejores del certamen local para intentar ganar, dicha competencia, en ese instante llevaba disputadas cinco fechas.

De esta manera, los titulares del cotejo fueron: Eloy Campos, Julio Meléndez y Rodolfo Guzmán; José Fernández, Manuel Grimaldo, Italo Cavagneri, Víctor “Pitín” Zegarra; Pedro “Perico” León; Uribe, Coutinho y Tiriza. Además, se sumaron como reemplazantes Otorino Sartor y Víctor Calatayud.  El frente de ataque del Madrid, estuvo comandado por José Luis Veloso, José “Pirri” Martínez, Ramón Grosso, Ferenc Puskás y Francisco “Paco” Gento.  Varios de todos estos, fueron leyendas en la institución por haber ganado cinco Copas de Europa consecutivas en la década del ’50. ¿El encuentro? Fue victoria 3-2 para los de Meléndez, siendo esta la única caída del Real Madrid en territorio peruano, que en sus más de cien años de historia, visitó esa tierra solamente en tres oportunidades.

Luego de ese inolvidable hecho y en esa misma temporada, fue contratado por Defensor Arica, un cuadro chico de Breña, que por esos años era uno de los candidatos en el torneo peruano. Su paso por aquí fue breve, prácticamente fugaz, pero en esas pocas participaciones que tuvo dentro del campo, le alcanzaron para que Boca Juniors pusiera los ojos en él, por ende, terminó por fichar a el “Negro” y traerlo a la Argentina.

Con ese histórico escudo Xeneize, liderado por Ángel Clemente Rojas, Silvio Marzolini, Rubén José Suñé y Antonio Roma, llegaba este humilde defensor con intenciones de dejar una huella importante en el barrio de La Boca. Su estadía con la azul y oro, duró cuatro hermosos años: muy de a poco, casi a paso de hormiga, con actuaciones consagratorias y sobresalientes se fue ganando el aprecio y respeto de sus compañeros, sumado al cariño de todos los hinchas. A punto tal, que “La 12” le inventó un cántico que se escuchaba al unísono cada vez que Meléndez entraba al estadio; “y ya lo ve, y ya lo ve, es el peruano y su ballet”.

Se convirtió en el capitán del equipo, con todo lo que eso conllevaba, una responsabilidad sobre sus hombros, donde el margen de error debía ser mínimo, ya sea dentro y fuera del campo de juego. Fue el líder de esa plantilla en los campeonatos nacionales ganados de 1969 y 1970, sumado a la primer Copa Argentina jugada que también fue alzada por Boca en el ’69.  Sin lugar a dudas, fue un futbolista de clase que aparte de ganarse la idolatría de los suyos, se le sumó la admiración y curiosidad de los rivales, ya que muchos se preguntaban en el país como hacía para detener a los delanteros contrarios sin tener que recurrir al juego fuerte, en tiempos donde eso se convertía en una muestra de caballerosidad, debido a la aspereza con la que ofrecían todos los zagueros centrales.

Fue partícipe de un inolvidable superclásico River – Boca en el Monumental, cuando se fue expulsado por única vez en toda su trayectoria profesional. Era derrota parcial 2-1 y se lanzó en ataque, cuando salió el feroz contragolpe Millonario liderado por el punta izquierdo Óscar “Pinino” Más, Julito quedó como último hombre y no tuvo otro remedio que bajarlo, por consecuencia, recibió la roja que era más que entendible. Se fue del verde césped, con el aplauso y reconocimiento fervoroso de los cuatro costados de las tribunas.  Posteriormente a su recorrido triunfal y exitoso por el fútbol nacional defendiendo la camiseta azul y amarilla, acompañado de las reiteradas discusiones con el presidente Alberto Jacinto Armando, decidió cambiar de rumbo aprovechando el interés mostrado por el Sevilla de España. A pesar de su extenso y ganador currículum, llegó al club andaluz como uno más, ganándose la estima de los dirigentes. Todo eso quedó en la nada, porque nunca se llegó a un acuerdo contractual y así el “Negro” decidió retornar otra vez a Perú fichando para el Defensor Lima.

Siguió cambiando los destinos, pero siempre manteniéndose en su país natal, probando suerte en Atlético Chalaco, Unión Tucumán, Juan Aurich y finalmente León de Huánuco, club en el cual decidió retirarse definitivamente como jugador.

Muchos se preguntaban en ese período como alguien tan idolatrado y querido en un país futbolero, nunca participó en una Copa del Mundo. En esa historia, fue clave el rol que tuvo su técnico Alfredo Di Stéfano, que lo dirigió en 1968/69 en el club de La Ribera. En las Eliminatorias Sudamericanas para México 1970, le sugirió que no vaya al combinado conducido por Didí, que finalmente terminó yendo al Mundial con Héctor Chumpitaz y Orlando “Chito” De La Torre como centrales.

Las palabras claras de uno de los mejores jugadores de la historia para Meléndez fueron: “Mira Negro, acá en el fútbol argentino dejas tu puesto dos semanas y cuando volves ya no lo tenes. Tu selección tiene un equipazo y no le vas a hacer falta. Quédate en Boca, mira que las Eliminatorias son con Argentina y si cometes un error a favor o en contra te puede costar la carrera”.  Esa bajada de línea, fue contundente y no le dio tiempo a Meléndez para que lo pensara, por esos inmediatamente desistió de una posible convocatoria.  La gloria con la camiseta de su amado Perú, llegaría recién para 1975 cuando ganaron la Copa América. Esa cuadrilla dirigida por Marcos Calderón, formó una dupla que fue impasable e intratable, con Meléndez y Chumpitaz. La final del certamen, se disputó frente a Colombia en el Estadio Olímpico de Caracas, Venezuela. Fue triunfo de la “Bicolor” por 1-0 con gol de Hugo “Cholo” Sotil ante los cafeteros.

No pudo participar de ningún campeonato mundial, pero si pisó fuerte con su seleccionado cuando clasificaron a la Copa de Argentina ’78. Su retiro llegó en el partido final, en una sensación de sentimientos encontrados con la hinchada peruana. Por un lado, la clasificación directa, pero por otra parte, el hasta pronto de uno de los futbolistas más destacados en la historia de Perú.

Foto de portada: https://argentina.as.com/

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