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‘Marito’ Romero, un obrero del ring

  • Categoría de la entrada:Boxeo / Varios

Aunque el éxito deportivo no le llegó, es justo reconocer a quienes dejaron buena parte de su vida en el deporte, más, fueron verdaderos obreros que nunca escatimaron esfuerzos.  Realizó más de 90 peleas entre amateur y profesional y contó con tres chances de pelear por el título nacional. Mario Crispin Romero un luchador y obrero del ring…

Mario junto a «Chacho» Pérez como aficionado.

“Marito” o “Romerito” para todos, seguramente el diminutivo fue porque apenas alcanzaba los 50 kilos, pero esa diminuta imagen se agigantaba cada vez que se lo veía arriba del ring. Nació en Villaguay, Entre Ríos, pero desde muy chico se afincó en San Pedro junto a su mamá Ema y hermanos. 

 

Tuvo una campaña amateur interesante, aunque para una categoría chica no era tan fácil conseguir rival (de aficionado estaría en los 45-46 kilos, entrenaba en Paraná FC y su técnico era “Chacho” Pérez), por ello más de una vez subía un rival con mayor porte físico, nunca tuvo miedo, para él era un rival deportivo, porque si algo hay que destacar era un verdadero caballero del deporte, respetuoso, serio a la hora del trabajo y autocrítico…

Noche de boxeo amateur en la FAB, Romero junto a Villalba, quien escribe y Casco.

 

Su hora como profesional le llegó algo tarde, a los 26 años debutó en la Federación Argentina de Boxeo ante Rubén Molina, a quien venció por puntos, dejó tan buena imagen que siete días después le ganó en el mismo lugar a Enrique Ocampo en las tarjetas.

 

De allí en más ganó y perdió, pero siempre dejando una excelente imagen, lo hizo en Cutral Co, Zárate, Buenos Aires, San Antonio Oeste y Trelew. Hasta allí 10 peleas. Los hermanos Ibarrolla consiguen la chance de pelear por el título argentino mosca en Córdoba (fue en el Club Gral. Paz Juniors) ante el titular Adrián Ochoa (15-3-2), cayendo por puntos tras 12 rounds.

En Federación de Box junto a Oscar e Ismael Ibarrolla

Corría el año 1993, la pelea con “Corchito” Ochoa fue un 14 de mayo y 3 meses más tarde en un Independencia FC de San Pedro repleto de público le llegó su segunda oportunidad de ceñirse un cinturón, fue en categoría “Minima o Paja”, ante el campeón Carlos Eloaiza (13-2-0) con quien dio ventajas, ya que le costó dar el peso de 47 kilos, realizando un gran esfuerzo físico, y como ante Ochoa, otro gran rival. Igualmente no le fue fácil al natural de Las Flores, quien ganó ajustadamente por puntos.

 

Por entregarse todo en cada pelea nuevamente pasea por varios cuadriláteros, casi de local en la FAB realiza varias peleas, pero también lo hace en Junín, Berazategui, Gualeguaychú (combatió con Carlos Salazar (38-6-1), a la postre aspirante a la corona mundial, y por su digna actuación en el Club Central Entrerriano de la misma localidad obtiene su tercera chance de pelear por la corona nacional, fue un 15 de octubre de 1995 ante otro púgil de destacada trayectoria, el “monito” José Rafael Sosa (17-10-5) en categoría Mosca, tal vez su peor derrota, fue KO en el 4° capitulo.

 

Desde allí se dedicó a seguir siendo un obrero, lo llamaron y fue a todos lados hasta el año 1997. Peleo con tipos que fueron campeones del mundo (Sosa, Ochoa, Salazar, entre otros) pero también lo hizo con valores en alza como Solís, Oviedo, Ackermann, Lazarte, Hugo Soto, Rafael Soto, Monge y otros).

Junto a familiares y amigos festejando un triunfo en su regreso al ring

 

En 2005 le picó el bichito por volver con 40 años, hizo dos peleas con el “Chay” Solis –sendas derrotas- y en 2011 de la mano de Carlos Vargas y con 46 “pirulos” otra vez subió a un ring para hacer varias peleas ante noveles púgiles y por otra organización (no la FAB) donde obtuvo varios triunfos hasta llegar a la última en 2015 perdiendo con Miguel Canido (9-15-0) en el “Coliseo John Pictor Blanco”, Santa Cruz de la Sierra, Bolivia.

 

Dejó atrás 40 peleas como profesional (aunque seguramente habrá alguna más que no contabilizamos) con 11 victorias y 29 derrotas.

Mario y su hermano Oscar en una prueba atlética

 

Mario Crispin Romero -25 de mayo de 1965 – también practicó atletismo, ciclismo y hasta estos días fue árbitro del fútbol infantil, en este último pudo haber sido bueno o malo, pero de lo que no se pone en duda es que en cada cancha fue muy respetado y elogiado por su correcto comportamiento, el mismo que tuvo durante sus años en el boxeo.

Romero árbitro del baby fútbol

Tuve la suerte de acompañar a Mario en varias de sus peleas, las del título me deja entrañables recuerdos porque compartí micrófono en Córdoba ante el recordado relator Rubén Torri (nacido en Pérez Millán, figura en la provincia mediterránea en el micrófono) o junto a Gustavo Laurino en Entre Ríos nuestra transmisión fue para LT 34, “La Voz del Sur Entrerriano” junto a excelente profesionales sin dejar de mencionar las peleas en la FAB o Canal 9 donde también pudimos acompañar y alentar.

 

Mario Romero, un gran tipo que se merece este humilde reconocimiento.

 

“..y en este rincón, Mariiooooooo Crispínnnnnn Roooomero”

 

 

Nota: Héctor A. Albano

El Clásico Deportes, julio de 2020.

 

 

 

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