Mandiyú quedó en la historia del fútbol del interior

Mandiyú quedó en la historia del fútbol del interior

El nombre de Mandiyú fue resaltado en un artículo firmado por Eduardo Bolaños en Infobae, donde se resaltó al club que supo mantenerse en la primera división de la AFA durante siete años, y por el que pasaron jugadores de fuste como el “Pepe” Basualdo, el paraguayo Adolfino Cañete, el arquero mundialista Sergio Goycoechea, el “Vasco” Julio Olarticochea y tanto otros que aportaron lo suyo para que Mandiyú sea una marca registrada en todo el país.

Es más, lo tuvo como entrenador a Diego Armando Maradona en dupla con Carlos Fren, otro exjugador de Argentinos Juniors, y dentro del equipo “albo” se mezclaron algunos correntinos como Oscar Urbina y el “flaco” Pablo Sixto Suárez.
El proceso Mandiyú inició con la participación del conjunto “albo” en el Nacional B 1986/87 y al año siguiente, con refuerzos importantes logró ascender a la primera A de la AFA tras adjudicarse el reducido y posteriormente, ya con figuras de renombre internacional, jugó siete temporadas en la categoría superior de nuestro país, compitiendo contra los más grandes del fútbol argentino.

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Antes, en un torneo Nacional de 1974 el club Mandiyú participó con un plantel integrado en su mayoría por jugadores correntinos empleados en la fábrica Tipoití, cuyo presidente Eduardo Seferián, el “padre” de la criatura llamada Mandiyú era uno de los dueños. Enfrentó a San Lorenzo de Almagro, Chacarita y Ferro Carril Oeste, con actuaciones decorosas siendo un equipo netamente amateur, debían dedicarse solo al fútbol profesional de primera marca registrada en división de la AFA. Pero su nombre empieza a ser conocido cuando en 1986 el director técnico Juan Manuel Guerra asume la conducción del equipo y ningún jugador debía tener un trabajo adicional, transformándolo en un equipo profesional. Entonces los jugadores dejaron de llegar a los entrenamientos todos juntos en camiones.
Lógicamente el club incorporó jugadores del fútbol profesional y se sumaron el hoy entrenador de Atlético Tucumán Ricardo Zielinsky, en aquel entonces un 5 metedor, el arquero uruguayo internacional Jorge Fossati, ex Peñarol, Independiente y Rosario Central. También el “Pepe” Basualdo proveniente de Villa Dálmine, quien reconoció que ese salto fue clave en su carrera para todo lo que vino después con Boca, Velez y la selección argentina de Carlos Salvador Bilardo.
El primer año en el Nacional B, Deportivo Mandiyú tuvo una tarea de bastante regular, que le permitió finalizar en el séptimo puesto entre 22 equipos y clasificarse para el torneo reducido por el segundo ascenso. Allí quedó eliminado por Huracán, pero se notaba que había una base importante: “También los dirigentes se fueron haciendo más profesionales y enseguida detectaron que había buen material y que con un par de retoques, iba a poder funcionar más. Llegaron Pedro Barrios, Horacio Attadía, José “Pepe” Basualdo, Adolfino Cañete (que un año antes había disputado el Mundial de México para Paraguay) y Daniel “Coquito” Rodríguez, un crack uruguayo, que había padecido algunas lesiones, pero que era un lujo”.
El equipo estaba listo para afrontar el torneo y había una inmensa expectativa en la provincia, sin embargo, el comienzo estuvo lejos de lo esperado: “Al comienzo costó que se dieran los resultados, pero los éxitos llegaron a medida que los refuerzos se afirmaron, con la mano de Don Juan Manuel Guerra”.
Al finalizar la primera rueda se encontraba en el segundo puesto, apenas dos puntos por debajo del sorprendente Cipolletti de Río Negro y superando por escaso margen a tres pesos pesados como Belgrano, Quilmes y Huracán. En la recta final, el Globo se fue desinflando y surgió Quilmes como el perseguidor. Y ante ellos como visitante, el sueño se hizo realidad el sábado 21 de mayo, con la chance de ascender con solo empatar. Fue una tarde gris, más de invierno que de otoño y toda la provincia de Corrientes se paralizó.

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El festejo fue una locura en cada uno de los pueblos, con una enorme emoción por relato radial de José Antonio Barreto, el “Gordo”, que en los minutos finales transmitió casi llorando ante la inminencia del título.
En ese recordado equipo que logró el ascenso ante Quilmes se encontraba el “Pepe” Basualdo, baluarte de la consagración, era un jugador que corría lo justo con enorme dinámica. Jugaba y hacía jugar. Luego sería figura al punto de disputar dos mundiales y ganar todo con Velez y Boca, José “Pepe” Basualdo dijo: “Mi arribo a Mandiyú se dio gracias a Roberto Resquín, el entrenador que tenía en Villa Dálmine. Él quería que estuviera en un equipo de mayor trascendencia y lo intentó con San Lorenzo, pero le respondieron que en ese momento no estaban mirando futbolistas del ascenso. Don Juan Manuel Guerra dio la aprobación y con Eduardo Seferian, que era el presidente, se acordó el préstamo de un año. Era la primera vez que salía de Campana como profesional”.
“Ambos me fueron a esperar al aeropuerto -cuenta Basualdo- y el Viejo Guerra fue simple y directo, diciéndome que todas las buenas referencias que tenía de mí las llevara a la cancha, a lo que le respondí que iba a tratar de no fallarle a nadie. En los primeros amistosos estaba de suplente, hasta que me conoció, me dio la titularidad y no salí más. Jugué los 42 partidos de la campaña. Fue una experiencia espectacular. Ese ascenso me abrió las puertas de lo bueno que vino luego en mi carrera y fue salir del fútbol de los sábados para no volver más”.
Y llegó el llamado para ir a entrenar con la Selección, que “es lo más emocionante que puede vivir un jugador. Mi debut con la celeste y blanca fue en marzo de 1989 contra Colombia, perteneciendo a Mandiyú. Perdimos 1-0 y en la revista El Gráfico, Bilardo dijo: “No importa que perdí, porque encontré a Basualdo”. Iba todo muy rápido, tan rápido que el “Pepe” llegó a jugar dos mundiales y fue campeón con Boca y Vélez.
Otro destacado fue Pablo Sixcto Suárez, el único jugador correntino que desde mediados de 1988 hasta 1995 se erigió, expresó que “hice muchos esfuerzos para llegar a la primera de Mandiyú, porque era el único correntino y los titulares eran casi siempre los que venían de afuera”.
En la campaña del ascenso, apenas jugó un partido. En la temporada 1988/89 en primera división no había participado hasta que llegó la 26´ fecha el domingo 12 de marzo: “Un día antes el técnico Juan Manuel Guerra me llamó aparte para saber cómo estaba desde lo físico y desde lo mental. Como le respondí que estaba listo, me confirmó que iba a debutar contra San Lorenzo. Me tenía mucha confianza y pude aprovechar esa oportunidad. Ganamos como locales 2-1 con un golazo olímpico de Basualdo. A partir de allí, estuvimos como 10 fechas sin perder y nos salvamos del descenso”.

Después, con “Chiche” Sosa como entrenador estuvieron varios meses sin perder de local y como refuerzo llegó para el torneo 1989/90 Carlos Tapia, “un excelente jugador que colaboró para el buen rendimiento que tuvimos. En el Clausura 1991 hicimos una gran campaña, en la que terminamos terceros y clasificamos para la liguilla. Ahí estaban el “Vasco” Olarticoechea, Pedro Barrios, Rubén Cousillas, Alfredo Mendoza, Félix Torres y Dante Unali, entre otros”.
Así, el equipo de Mandiyú animó por varios años los torneos nacionales y cuando jugaba de local lo hacía a cancha llena.
Dicen que los marcadores laterales suelen estar moldeados de dos maneras distintas. Los ofensivos, de buena proyección y los que son más férreos en la marca y clausuran su costado. A esta última familia pertenecía Pablo Sixto Suárez, quien solo marcó un gol oficial, pero quedó en el recuerdo: “Enfrentábamos un sábado por la noche en Corrientes al Velez de Bianchi, que venía de ganar el torneo local y en ese 1994 iba a ser campeón de todo. El Indio Morán hizo un tiro libre desde la derecha, fui al rebote como para tirar un centro, pero me habilitó muy bien, vi venir la pelota a ras del piso y no dudé. Le pegué fuerte y salió un tiro tremendo que se le clavó a Chilavert contra el travesaño. Ganamos 1-0 y nos sirvió en la pelea que teníamos para seguir en primera. Fue un orgullo hacer ese gol que se recuerda aún hoy en toda la provincia”.

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En el 94 Mandiyú zafó por poco del descenso, por lo que la temporada 1994/95 se presentaba cuesta arriba y con la necesidad de sacar puntos. El inicio fue sin triunfos en las primeras cinco fechas y allí, para sorpresa de todos, arribó Diego Maradona a la dirección técnica, en dupla con Carlos Fren. La gente pensó que Maradona fundió al club, pero a pesar de lo que se decía, no es así. Fue un entrenador que estuvo poco más de diez partidos y que se encontró con un plantel que había sido renovado casi en su totalidad por Roberto Cruz, el presidente que había llegado y que nunca le pagó nada a Seferián. Hay que decir que la institución pasó a ser un desastre, no le pagaban a nadie, ni los hoteles para las concentraciones, ni a los jugadores y Maradona puso plata de su bolsillo. Hay muchas cuestiones que la gente no sabe, pero esa es la verdad.
Pablo Suárez no lo tuvo como entrenador, ya que estaba a préstamo en Libertado de Paraguay por seis meses. Cuando regresó, a comienzos de 1995, ya Diego había partido y en su lugar estaba “Chiche” Sosa, quien sacó muchos puntos, pero la situación era terminal. El equipo quedó en la historia y su leyenda fue germinando de generación en generación. En la imaginaria clase de geografía argentina, el profesor habla de las provincias señalándolas en el mapa. Cuando menciona a Corrientes, los alumnos futboleros levantan la mano y dicen: Mandiyú.

FOTO: EL GRÁFICO (La revista más importante del deporte de argentina le dedicó la tapa)

NOTA:  http://diarioepoca.com/

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