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Edgar Antonio Maroli en el recuerdo: «De tanto andar en bicicleta me olvide de caminar»

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Grande entre los grandes, “Guapo de las carreteras” duras, de tierra, ciclista fuerte, perfil bajo, respetuoso, amable y lo más importante, excelente persona; se fue corporalmente cuando contaba 85 años de edad, el lunes 22 de Julio del 2013, Edgar Antonio Maroli había nacido el 19 de Junio 1928, eterno apasionado de la bici, si hasta sus últimas horas lo vimos recorrer las calles de nuestra Ciudad pedaleando en su “Pinarello” rutera.

Llegó a San Pedro desde La Estancia “Río Paraná” de Castro Soto, ubicada entre Gdor. Castro y Puerto Obligado, por sus cercanías al río inició las prácticas deportivas con la natación y la pesca, hasta que en 1949, su familia se traslada a vivir a Rivadavia 624, entre Oliveira Cesar y San Martín de San Pedro.

Edgar Maroli al salir del servicio militar, comienza la amistad con un vecino del barrio, fanático corredor de ciclismo, Manuel “Pato” Gutiérrez, su mamá le compra una Bicicleta y el acercamiento con la barra de aficionados al deporte del pedal, se origina de inmediato; al poco tiempo, fundan el ‘Club Ciclista Los Eucaliptos’, inspirados en la plantación del circuito La Costanera, frecuentado en los entrenamientos cotidianos, entre subida del Náutico y bajada “La Greca”, adaptado para fortalecer, agilizar y conseguir la preparación adecuada a las exigencias que pudieran presentar las competencias sobre carreteras de tierra.

Maroli junto a otro histórico del ciclismo, el ‘talense’ Abel Vila

 

Maroli, trabajó en la Construcción con los hnos. Bronzetti, También fue pescador y se jubiló siendo portero de la Escuela Normal, donde dejó inolvidables recuerdos, a compañeros, Directivos, Docentes y alumnos, de su calidad personal, hombre de bien y conducta intachable.

“El Gringo”, así reconocido por los más allegados, comenzó a correr en cuarta categoría, triunfando precisamente en su debut, Doble Río Tala, reitera el resultado en la segunda participación; al lograr esas dos prematuras victorias consecutivas, los dirigentes del Ciclismo en San Pedro, deciden ascender a tercera categoría; Una vez integrado al pelotón superior, lo incorporan al equipo junto a Manuel “Pato” Gutiérrez, Antonio “Tano” Pezzin y Héctor “Paco” Fosatti, representando al Club Los Eucaliptos; Viajó a participar a vueltas de Campana, Zárate, Pergamino, además la tradicional de San Pedro, en cuales corrían más de 100 o 150 kms. Transitando polvorientos y abruptos caminos de tierra; En 1952, Santa Paula, organiza los primeros juegos Olímpicos Sampedrinos y con “Paco” Fosatti, componen la dupla exclusiva del Club Atlético Los Andes, ganando las Medallas de Oro, en Americana y

Persecución por equipos, Mientras Edgar Maroli fue Sub Campeón en la prueba individual de Carretera; Enero 2003, con motivo del realizarse de la 11ra. Edición de las Olimpiadas, fue designado abanderado y condecorado, como único ciclista que participó en los primeros juegos de 1952, contaba 74 aniversarios cumplidos; también, pasados los 77 años, corrió el primer ‘Giro de San Pedro’, organizado por Pro Ciclismo.

El Jueves 19 de Junio del 2008, al cumplir los 80 años, amigos, docentes de la Escuela Normal, dirigentes y ciclistas, advertidos por “Perico” Guerrero, organizaron el festejo sorpresa y con el engaño y complicidad de directivos de la escuela, lo mandaron con un taxiflet a buscar sillas al Club Mitre, el gimnasio con apenas alguna ‘lamparita’ prendida, Maroli entró inocentemente decidido en dirección donde estaban las sillas y en el momento cuando se apresta a levantar la pila, se encendieron todas las luces y los invisibles, (Para él, hasta ese momento) sorprendieron entonando, el feliz cumpleaños, Maroli, no entendía nada, pero allí estaba toda la gente que lo estimaba.

Edgar Antonio Maroli, a 7 años de su partida, seguramente andará rodando en el pelotón de Gutiérrez, los Perfumes, Vilas, Fosatti, Pocholo, Iparraguirre, Minguez y ahí seguirá… existiendo en el recuerdo de todos, en las charlas de ciclismo, en lo Nacho, en lo Perico.., sentado en el banco de su casa o pedaleando, como siempre expresaba: “De andar tanto en bicicleta, me olvidé de caminar”.

 

Nota: Román Manuel Baca

(El Clásico Deportes, 22 de Julio de 2020)

 

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