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Curiosidades: El ciclista que salvo 800 personas

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Estamos acostumbrados a las grandes gestas de los deportistas. A conocer historias en las que han luchado y dado todo por el deporte hasta alcanzar sus sueños de gloria. Muchas veces estas historias tienen una parte de superación personal, de lucha contra el entorno y la situación social. Gino Bartali no necesitó enfrentarse a nada ni nadie para convertirse en un gran ciclista.

(https://elsuperhincha.com) Pero además de deportista, también era una gran persona. Y lo demostró durante la 2ª Guerra Mundial cuando arriesgó su propia seguridad para salvar a 800 personas de los campos de concentración…

Gino Bartali nació el 18 de julio de 1914 en la localidad florentina de Ponte a Ema. Su familia era de clase humilde, así que Gino tuvo que empezar a trabajar con sólo 13 años en un taller de bicicletas donde su padre le encontró ocupación.

El dueño estaba satisfecho con el trabajo desempeñado por el joven, así que como recompensa le regaló una bicicleta y le animó a que entrenase con ella. Seguramente no se imaginaba lo importante que sería este gesto en la vida de Bartali.

Desde ese momento iba a todas partes en bicicleta. Las escarpadas carreteras de la Toscana italiana pasaron a ser su hábitat y pronto se convirtió en un ciclista aficionado prometedor.

En 1935, cuando tenía 21 años, compitió de manera profesional por primera vez. Ese mismo año ganó una etapa del Giro y se alzó con el Premio de la Montaña. Fue el primero de 7 en toda su carrera.

El Ciclista de Mussolini

Su primer gran triunfo llegó un año más tarde, todavía sin cumplir los 22 años. En su segunda participación en el Giro de Italia no sólo volvió a ganar el Premio de la Montaña sino que se subió a lo más alto del Podio General.

Pero la alegría duró poco. Apenas unos días más tarde del final de esta prueba, su hermano Giulio falleció en un accidente de tráfico y Gino se sumió en una gran tristeza que estuvo a punto de alejarlo de la competición.

Finalmente, regresó a la bicicleta para conquistar el Giro de Lombardía ese año y el Giro de Italia 1937.

A pesar de los resultados, Gino Bartali, fuera de su país, era considerado un italiano más, sin opciones de victoria. Picado por esta crítica acudió al Tour de Francia.

Benito Mussolini, el entonces Jefe de Gobierno de la nación, soñaba con ver a un compatriota vencer en la ronda francesa para demostrar que los italianos también pertenecían a una raza superior. Rápidamente, sus ojos se posaron en Bartali.

Sin embargo, el florentino no tuvo un buen comienzo y, tras sufrir una caída importante con miembros del equipo, se retiró en la 12ª etapa del Tour.

No se rindió y participó en el Tour de Francia 1938. Demostró que no era un italiano más y cumplió el sueño de Mussolini. Ganó.

Aunque en 1939 tenía intención de regresar al Tour, la situación política ya era compleja e Italia decidió no mandar ningún equipo.

Aquel mismo año estalló la Segunda Guerra Mundial.

Gino Bartali salvó a 800 judíos de los Campos de Concentración

Para 1939, Gino Bartali ya era considerado un ciclista del régimen, a pesar de haber rechazado la invitación de Mussolini para dedicarle el triunfo en Francia. Esta idea se afianzó cuando el florentino mantuvo sus entrenamientos durante el conflicto, sin inconvenientes por parte de las autoridades, y aunque no se disputaba ninguna competición.

Cada día, salía de su casa de Florencia y recorría las distintas carreteras hasta llegar a Asís, una distancia que actualmente ronda los 175 Km. Una vez en su destino, tomaba un descanso en alguno de los monasterios de la ciudad (Bartali era un gran devoto) para luego iniciar el camino de vuelta.

Hacía estos más de 300 Km diarios ataviado con llamativas camisetas que mostraban su nombre y no pasaban desapercibidas. De esta manera, lejos de ser detenido por los diversos policías que se iba encontrando, estos le saludaban y animaban con entusiasmo, sin sospechar la verdad.

Porque la verdad era que, aquel símbolo del Fascismo Italiano colaboraba activamente con DELASEM, una organización italiana fundada para ayudar a los judíos del país.

En sus trayectos, Gino Bartali escondía en diferentes partes de su bicicleta pasaportes falsos para judíos escondidos en conventos franciscanos de Asís. Personas, que gracias a esta documentación, podían eludir la deportación a campos de concentración alemanes.

Una vez entregados, recogía y escondía nuevamente las fotografías necesarias para nuevas documentaciones y volvía con ellas a Florencia, donde se las entregaba a su amigo Giorgio Nissim, cabecilla de la trama en la Toscana.

El Descubrimiento

Fueron los hijos de Nissim quienes, en 2003, ya con ambos hombres fallecidos, encontraron un viejo diario de su padre donde se recogían todos los detalles del funcionamiento de aquella red clandestina. Entre toda la información, también estaban registrados los viajes de Bartali.

Sólo entonces se hizo pública esta información que había permanecido en el seno de las dos familias. Sólo entonces cobraron sentido tantos entrenamientos sobre la bicicleta. Sólo entonces se supo que gracias a Gino Bartali, 800 personas judías habían escapado de las garras del Fascismo.

Incluso en 1943, él mismo condujo a varios refugiados hacia los Alpes Suizos, escondidos en un compartimento secreto de una carreta de la que tiraba con su bicicleta. Una vez más, sus entrenamientos fueron la gran tapadera.

También se supo que el ciclista llegó a ser interrogado en Villa Triste de Florencia. Fue cuestionado y hasta amenazado de muerte, pero él se mantuvo firme. Para evitar quedar al descubierto, insistió en que la bicicleta estaba minuciosamente calibrada para optimizar sus prestaciones y la más mínima variación podía repercutir en su desempeño, así que no debía ser desmontada. Dada su supuesta relación con el régimen, la bicicleta no fue tocada.

Gino Bartali nunca quiso hacer pública esta información porque según aseguraba: «Algunas medallas cuelgan del alma, no de la chaqueta».

Igual que no quiso contar, aunque se supo en 2010, que también había escondido a una familia judía en el sótano de su propia casa. Fue Giorgio Goldenberg quien lo descubrió, el niño que, junto con sus padres y su abuelo, había sobrevivido gracias al toscano.

Vuelta a la Competición

Finalizada la guerra, las competiciones deportivas empezaron a recuperarse poco a poco.

En 1946, el Giro de Italia comenzó su actividad tras el conflicto. Diez años después de su primer título, Gino Bartali fue el ganador. Aquel año también consiguió su 6º Premio de la Montaña, el penúltimo en su carrera.

El Tour de Francia, por su parte, se reinició en 1947, pero Bartali no acudió hasta un año más tarde.

Gino Bartali celebrando su victoria en el Tour de Francia 1948
Foto: www.welovecycling.com

1948 también era el 10º aniversario de su anterior título en la carrera francesa. En ese año no sólo se convirtió en el primer ciclista en ganarla con una década de diferencia sino que, hubo quien afirmó que consiguió evitar una guerra civil en su país.

Durante esos días, el Líder del Partido Comunista Italiano recibió un disparo a la salida del Parlamento. Se produjo la ocupación de fábricas, estaciones de radio y televisión. Todo parecía indicar que se avecinaba una revuelta.

Fue entonces cuando Bartali ganó 3 etapas seguidas del Tour para liderarlo por 14 minutos. Esas victorias consiguieron aligerar los ánimos y calmar la situación política del país.

Aquel Tour fue su último triunfo en una grande. Posteriormente, se retiró en 1954, con 40 años, tras un accidente de tráfico.

 

 

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