Aniversario de la desaparición física de Naldo Ansaloni

Aniversario de la desaparición física de Naldo Ansaloni

Se cumplen 49 años del fallecimiento de Rinaldo «Naldo» Ansaloni este 13 de abril, quien falleciera en el año 1971 a los 44 años de edad. Nació el 6 de febrero de 1926 «tenía más aspecto de chacarero bonachón que de boxeador y mostraba una desmedida confianza en su fortaleza física» confió a nuestro medio un viejo Periodista que siguió su carrera.

Su biografía deportiva por Héctor A. Albano

RINALDO O. ANSALONI

Como pugilista amateur había realizado una destacada campaña, integró el equipo argentino para los Juegos Olímpicos de Londres 1948, se coronó en 1951 campeón Panamericano y en 1952 viajó al torneo Olímpico de Helsinki. Ingresó al profesionalismo bajo la conducción de los prestigiosos hermanos Alfredo y Tino Porzio. 

Rinaldo Ansaloni (83.700) (Naldo para los amigos), llega a consagrarse el 19 de diciembre de 1953, pelea que se realiza en el Luna Park de Buenos Aires, cuando derrota a Angel Cassano (82.100) por KO en la cuarta vuelta. La pelea fue por el título vacante y en méritos a sus antecedentes la Asoc. Argentina de Box les da la oportunidad.

El peso hoy estaría en los cruceros, es decir, Ansaloni como Cassano regalaban en la categoría mayor, ya que debían casi siempre enfrentar boxeadores mucho más grandes, entre los 90 y 100 kilos.

El título para Ansaloni le significa combatir seguido, pero lo defendería muy poco, ante Antonio Acita (93.100), a quien derrota por KO en la vuelta 10, también en el “Palacio de los Deportes” de Corrientes y Bouchard en el año 1955 y recién en el año 1959 vuelve a defender el cinturón nacional; en esta ante José Saro Giorgetti, un boxeador 13 kilos más grande que el nuestro, quien derrota a Ansaloni en dos ocasiones, en el mismo año, KO 4 y KO 1, en ambas en el Luna Park, en la primera Naldo peleó con su mano derecha lesionada.

Como campeón Giorgetti son las únicas dos peleas que hace defendiendo el cinturón nacional, en una categoría donde no sobraban rivales, y los que estaban era de mucha jerarquía.

Giorgetti pierde el título ante Gregorio “Goyo” Peralta, quien poco tiempo después lo pierde ante Oscar Natalio “Ringo” Bonavena (Año 1965).

La categoría pesados, tuvo en Willie Gould, un inglés, como campeón Argentino en 1908, a partir de allí Gustavo Lenevé, Suizo, pero apodado “el francés”, logra arrebatárselo, pero ante la prohibición de la práctica del boxeo en parte del país, no lo defiende nunca.

Recién después del combate entre Jack Dempsey y Luis Angel Firpo, este es considerado por la Federación Argentina, según está documentado, como campeón pesado. Nunca lo defendería por no tener oponentes. Desde allí hubo grandes boxeadores, pasando por Victorio Cámpolo, apodado el “Gigante de Quilmes”, luego lo fue Santiago Lovell, un duro rival que tuvo “Naldo” Ansaloni en varias oportunidades.

Luego de Ansaloni, llegó el nombrado Peralta, Bonavena, Corletti, Miguel Angel Páez, Raúl Gorosito, Domingo D’Elía, Walter Masseroni, Fabio “Mole” Moli, pasando luego por varios que no hicieron historia, hasta la actualidad, donde reina el cordobés Ariel Bracamonte y está cuarto en el ranking el sampedrino Kevin Nicolás Espíncola.

En el año 1957, la Federación Sudamericana de Boxeo designa para cubrir el título Pesado vacante a Rinaldo Ansaloni, argentino y a Luis Sosa, uruguayo, combate que nunca se realizó.

Ansaloni se retira con un récord de 25 ganadas (25 KO), 5 derrotas, con una efectividad del 83,33 %. Debutó el 16 de mayo de 1953 y derrotó por KO 3 a Mario Pérez. Con solo dos peleas profesionales enfrentó a Archie Moore, un campeón mundial pesado que tenía en su haber 140 victorias, 19 derrotas y 9 empates.

Cuenta la historia periodística de la época que él siguió confiando en su fortaleza «el martes 13 de abril  de 1971, en la zona rural de su San Pedro natal, se empantanó el camioncito de un vecino cargado de naranjas y él trató de sacarlo del barro. Apoyó un hombro en la caja del vehículo y empezó a empujar con irracional fortaleza. Fue tal el esfuerzo que cayó extenuado en la huella. Horas después, en el hospital de su pueblo, sufrió el último nocaut, murió a consecuencias de un infarto de miocardio».

Fue tal su dimensión como deportista y lo que representó para la ciudad, es uno de los pocos que logró que una calle llevara su nombre.

El Clásico empeñado en mantener la historia del deporte local viva, lo recuerda una vez más!!!

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